«¿Qué tensión es normal?» tiene una respuesta corta y una larga. La corta: por debajo de 120/80 se considera óptima, y a partir de 140/90 se habla de hipertensión. La larga ocupa el resto de este artículo, porque entre esos dos extremos hay tres escalones intermedios que importan bastante.
La tabla europea completa
En España y en el resto de Europa se usa la clasificación de las guías ESC/ESH, respaldada aquí por SEH-LELHA. Reparte las mediciones en siete categorías:
| Categoría | Sistólica (mmHg) | Diastólica (mmHg) | Ejemplo | |
|---|---|---|---|---|
| Hipotensión | menos de 90 | o | menos de 60 | 88/56 |
| Óptima | menos de 120 | y | menos de 80 | 115/75 |
| Normal | 120–129 | y/o | 80–84 | 125/82 |
| Normal-alta | 130–139 | y/o | 85–89 | 135/88 |
| Hipertensión grado 1 | 140–159 | y/o | 90–99 | 145/92 |
| Hipertensión grado 2 | 160–179 | y/o | 100–109 | 165/104 |
| Hipertensión grado 3 | 180 o más | y/o | 110 o más | 185/115 |
La regla que casi nadie conoce
Fíjese en la columna del medio de la tabla. Ese «y/o» no es un adorno tipográfico: es la regla que decide todo.
Cada valor se clasifica por separado, y la lectura entera se queda con la peor de las dos categorías.
Un par de ejemplos hacen la idea evidente:
- 120/95 no es normal. El 120 es impecable, pero el 95 está en rango de hipertensión de grado 1, y eso es lo que manda.
- 155/78 tampoco es normal, por el mismo motivo al revés: el 78 es excelente, pero el 155 es hipertensión de grado 1.
- 118/79 sí es óptima, porque los dos valores están por debajo de los umbrales.
De ahí que la categoría «óptima» sea la única que exige un «y»: para ser óptima hay que cumplir las dos condiciones. Para caer en cualquier categoría peor, basta con incumplir una.
Qué significa cada escalón
Óptima (menos de 120/80)
El riesgo cardiovascular asociado a la presión arterial es el más bajo posible. No hay nada que hacer salvo mantenerlo y seguir midiendo de vez en cuando: la tensión tiende a subir con los años sin que uno lo note.
Normal (120–129 / 80–84)
Sigue siendo una tensión buena. No requiere tratamiento ni seguimiento especial. Es, eso sí, un buen momento para mirar los factores que la empujan hacia arriba con el tiempo: la sal, el peso, el sedentarismo y el alcohol.
Normal-alta (130–139 / 85–89)
La antesala. Todavía no es hipertensión, pero tampoco es una tensión indiferente. Una parte importante de quienes están en este rango desarrolla hipertensión en los años siguientes, y es justo el momento en el que los cambios de hábitos rinden más, porque todavía pueden evitar el salto. Qué funciona de verdad.
Hipertensión grado 1 (140–159 / 90–99)
Con diferencia, el grado más frecuente. Un valor aislado aquí no diagnostica nada: hay que confirmarlo con mediciones repetidas en casa o con un registro de 24 horas. Si se confirma, el tratamiento empieza casi siempre por el estilo de vida, y se añade medicación en función del riesgo cardiovascular global de la persona, no solo del número.
Hipertensión grado 2 (160–179 / 100–109)
La confirmación debe ser rápida —semanas, no meses—, y el tratamiento farmacológico suele iniciarse a la vez que los cambios de hábitos, habitualmente con dos fármacos combinados desde el principio.
Hipertensión grado 3 (180/110 o más)
Requiere atención médica sin demora. Si además hay síntomas —dolor en el pecho, falta de aire, alteración de la visión o del habla, debilidad en un lado del cuerpo— es una emergencia: llame al 112 (España) o 911 (América). Más sobre la crisis hipertensiva.
Hipotensión (menos de 90/60)
A diferencia del resto, no es una enfermedad en sí misma. Mucha gente vive toda su vida con la tensión baja sin ninguna consecuencia. Lo que importa aquí no es la cifra, sino si hay síntomas. Cuándo preocupa la tensión baja.
El detalle que cambia las cuentas: medir en casa
Todos esos umbrales corresponden a mediciones hechas en consulta. En casa la tensión sale sistemáticamente algo más baja, porque falta el efecto de la bata blanca y porque uno está más relajado.
Por eso el umbral domiciliario es más exigente:
En automedición en casa, se considera hipertensión una media de 135/85 mmHg o superior, no de 140/90.
Es un matiz que se pasa por alto constantemente. Alguien con una media domiciliaria de 137/86 puede pensar que está bien porque «no llega a 140», cuando en realidad ya está por encima del umbral que le corresponde. El procedimiento correcto está en el protocolo de automedición.
¿Y los valores por edad?
Circula mucho la idea de que la tensión «normal» sube con los años y de que a los setenta es aceptable tener 160. No es lo que dicen las guías: los umbrales de clasificación son los mismos a los treinta que a los ochenta. Lo que sí cambia, en personas mayores y frágiles, son los objetivos de tratamiento, que se individualizan. Está desarrollado en presión arterial por edad.
Si quiere ver dónde cae exactamente una medición suya, con todos los valores derivados, compruébela aquí.