Busque «tensión normal por edad» y encontrará decenas de tablas que dan una cifra distinta para cada década: 120/80 a los treinta, 135/85 a los cincuenta, 150/90 a los setenta. Son tablas populares, fáciles de compartir y, en el sentido que la mayoría de la gente les da, equivocadas.
Los umbrales no cambian con la edad
Conviene separar dos cosas que suelen confundirse:
- Lo que es habitual a cierta edad — un dato estadístico, descriptivo.
- Lo que se considera saludable — un umbral clínico, normativo.
Las tablas por edad describen lo primero. La clasificación ESC/ESH define lo segundo, y no varía con los años: 145/92 es hipertensión de grado 1 tanto a los treinta y cinco como a los setenta y ocho.
Que la tensión suba con la edad en la mayoría de la población es un hecho. Pero «frecuente» no significa «bueno». La caries también es frecuente y nadie propone reclasificarla como normal a partir de cierta edad.
Por qué sube con los años
El motivo principal es mecánico. Con el tiempo, las arterias grandes —la aorta sobre todo— pierden elasticidad. Las fibras de elastina se degradan y se acumula colágeno, más rígido.
Una arteria joven y elástica se dilata cuando el corazón expulsa la sangre y absorbe parte de ese golpe de presión. Una arteria rígida no puede: el golpe se transmite entero. El resultado es característico:
- La sistólica sube, porque nada amortigua el pico.
- La diastólica se estanca o incluso baja a partir de los 60, porque la arteria rígida tampoco devuelve presión durante la relajación.
De ahí que la presión de pulso —la diferencia entre ambos— se ensanche con la edad, y que la hipertensión sistólica aislada sea el patrón dominante a partir de los sesenta: lecturas como 158/78, con el número alto disparado y el bajo perfectamente correcto.
Qué es habitual a cada edad
Con la advertencia de que esto es descriptivo y no un objetivo:
| Edad | Valores medios frecuentes | Patrón típico |
|---|---|---|
| 18–29 | 110–120 / 70–78 | Ambos valores bajos; si hay hipertensión, suele ser diastólica |
| 30–44 | 115–125 / 75–82 | Subida lenta de los dos valores |
| 45–59 | 120–135 / 78–85 | La diastólica alcanza su máximo hacia los 55 |
| 60–74 | 130–145 / 75–82 | La sistólica sube, la diastólica empieza a bajar |
| 75 o más | 135–150 / 70–80 | Hipertensión sistólica aislada como patrón dominante |
Que una lectura de 145/80 sea estadísticamente corriente a los setenta no la convierte en deseable: sigue siendo hipertensión de grado 1, y sigue asociándose a más riesgo de ictus e infarto que una de 130/78 a la misma edad.
Dónde la edad sí importa: los objetivos de tratamiento
Aquí es donde la edad entra de verdad en juego, y por eso la confusión es comprensible.
La clasificación no cambia, pero el objetivo terapéutico se individualiza. En términos generales, las guías europeas buscan bajar la sistólica por debajo de 140 en todo el mundo y, si el tratamiento se tolera bien, acercarse a 130 o menos en la mayoría de los adultos.
En personas mayores de 80 años, o frágiles, o con varias enfermedades a la vez, el objetivo se relaja de forma deliberada. El motivo es concreto: bajar demasiado la tensión en una persona frágil aumenta el riesgo de mareos, de hipotensión ortostáticay de caídas, y una cadera rota a los ochenta y cinco años tiene peor pronóstico que unos milímetros de mercurio de más.
Dicho de otro modo: la edad no cambia el diagnóstico, cambia cuánto conviene apretar el tratamiento. Es una decisión clínica individual, no algo que se resuelva con una tabla.
Niños y adolescentes: otra historia
En menores de 16 años esta clasificación no se aplica en absoluto. La tensión se valora con percentiles según edad, sexo y estatura, y un mismo valor puede ser normal o alto según el niño. Las cifras de este sitio, y las de nuestro comprobador, están pensadas para adultos.
Qué hacer con esto
Si tiene más de sesenta años y su sistólica ronda 145 mientras la diastólica está en 75, no está ante «lo normal para su edad»: está ante hipertensión sistólica aislada, que es tratable y merece una conversación con su médico.
Y si tiene treinta y cinco años con 138/88, tampoco se confíe porque «es solo normal-alta»: llegar a los cincuenta desde ahí, sin cambiar nada, casi siempre significa llegar con hipertensión.
En ambos casos, el paso siguiente es el mismo: confirmar con una serie de mediciones en casa antes de sacar conclusiones, y comprobar dónde caen exactamente sus valores.