Su tensiómetro le da dos números, pero en realidad le está dando tres. El tercero no aparece en pantalla: hay que restarlo. Y dice cosas que ninguno de los otros dos dice por separado.

Qué es

La presión de pulso es la diferencia entre la sistólica y la diastólica:

Presión de pulso = sistólica − diastólica
En una lectura de 120/80: 120 − 80 = 40 mmHg.

Representa la amplitud de la oscilación de presión con cada latido: cuánto sube el pico por encima de la presión de base. Lo habitual en un adulto son 40 a 60 mmHg.

Qué significa cuando es ancha

Una presión de pulso por encima de 60 mmHg, y sobre todo por encima de 70, suele reflejar rigidez de las arterias grandes.

El mecanismo es el mismo que explica por qué la sistólica sube con la edad. Una aorta elástica se dilata al recibir el volumen de sangre y amortigua el pico; una aorta rígida no puede hacerlo, así que la sistólica se dispara mientras la diastólica se queda igual o baja. Resultado: la diferencia entre ambas se ensancha.

Compare estas dos lecturas, ambas con la misma presión media aproximada:

  • 120/80 — presión de pulso de 40 mmHg. Arterias que amortiguan bien.
  • 160/70 — presión de pulso de 90 mmHg. El mismo corazón bombeando contra un sistema mucho más rígido.

La segunda se asocia a bastante más riesgo cardiovascular, aunque a primera vista alguien podría tranquilizarse pensando que «el número de abajo está estupendo».

Una presión de pulso ancha en una persona mayor es lo esperable y, por sí sola, no es motivo de alarma. En alguien de treinta y cinco años sí merece una conversación con el médico, porque a esa edad no es lo habitual.

Qué significa cuando es estrecha

Por debajo de 30 mmHg se considera estrecha. Ejemplo: 105/80, con 25 mmHg de diferencia.

En una persona joven, delgada y sin síntomas, suele ser una variante normal sin ninguna importancia. Cuando aparece de forma nueva y acompañada de síntomas —mareo, palidez, sensación de desmayo, pulso rápido— puede indicar que el corazón está expulsando poco volumen en cada latido, y eso sí merece valoración.

Dicho claramente: una presión de pulso estrecha aislada, estable y sin síntomas rara vez significa nada. Una que aparece de golpe en alguien que se encuentra mal, sí.

Una tabla de referencia

Presión de pulsoInterpretación habitual
Menos de 30 mmHgEstrecha. Normal en jóvenes sin síntomas; a valorar si es nueva
30–39 mmHgAlgo estrecha, generalmente sin trascendencia
40–60 mmHgRango habitual en el adulto
61–70 mmHgLigeramente ancha. Frecuente a partir de los 60
Más de 70 mmHgAncha. Sugiere rigidez arterial, sobre todo si aparece antes de los 60

Por qué casi nunca se la menciona

Por dos motivos razonables. El primero es que no es un objetivo terapéutico independiente: no existe un fármaco para «bajar la presión de pulso». Se trata la hipertensión, y la presión de pulso mejora o no como consecuencia.

El segundo es que en gran medida es redundante con la edad y con la sistólica, que ya se miran. Aporta información, pero no información que cambie muchas decisiones.

Aun así, merece la pena conocerla, porque explica algo que a mucha gente le desconcierta: por qué una lectura como 160/70 preocupa a un médico pese a tener un número perfectamente normal.

La presión arterial media, ya de paso

Hay otro valor derivado que se calcula igual de fácil:

Presión arterial media ≈ diastólica + (presión de pulso ÷ 3)
En 120/80: 80 + (40 ÷ 3) ≈ 93 mmHg.

Es la presión media que soportan los órganos a lo largo del ciclo completo. Se aproxima más a la diastólica que a la sistólica porque el corazón pasa bastante más tiempo relajándose que contrayéndose. Lo habitual son 70 a 100 mmHg.

Nuestro comprobador calcula ambos valores automáticamente: introduzca su medición y los verá junto a la clasificación. Y si quiere entender mejor de dónde salen los dos números de partida, aquí está qué mide cada uno.