Hay un tipo de mareo muy reconocible: se levanta usted de la cama o del sofá y, durante unos segundos, la habitación da vueltas, ve puntos o nota que las piernas flaquean. Si le pasa con cierta regularidad, es probable que tenga un nombre concreto: hipotensión ortostática.

Qué es exactamente

La definición es precisa y se basa en una medición, no solo en la sensación: se habla de hipotensión ortostática cuando, al ponerse de pie, la sistólica baja 20 mmHg o más, o la diastólica baja 10 mmHg o más, dentro de los tres primeros minutos tras levantarse.

Es decir, si tumbado tiene 125/80 y al ponerse de pie baja a 100/74, esa caída de 25 puntos en la sistólica cumple el criterio.

Lo que ocurre normalmente al levantarse

Para entender el fallo, ayuda entender el mecanismo sano. Al ponerse de pie, la gravedad empuja entre 500 y 800 mililitros de sangre hacia las piernas y el abdomen casi de inmediato. Ese volumen deja de llegar momentáneamente al corazón y al cerebro.

El cuerpo tiene sensores —los barorreceptores, situados en el cuello y el cayado aórtico— que detectan esa caída de presión en cuestión de segundos y disparan una respuesta automática: el corazón late algo más deprisa y los vasos sanguíneos de las piernas se contraen para empujar la sangre de vuelta hacia arriba. En una persona sana, todo esto ocurre en menos de treinta segundos y apenas se nota.

Qué falla en la hipotensión ortostática

En la hipotensión ortostática, ese reflejo llega tarde, es insuficiente, o ambas cosas. La sangre se queda represada en las piernas más tiempo del debido, el cerebro recibe menos flujo del que necesita durante unos segundos o minutos, y aparecen los síntomas: mareo, visión borrosa, debilidad, y en los casos más marcados, desmayo.

Causas más frecuentes

  • Edad. Los barorreceptores pierden sensibilidad con los años, lo que hace que este reflejo sea, en general, más lento a partir de cierta edad.
  • Deshidratación. Con menos volumen circulante, el margen para compensar la caída es menor.
  • Medicación. Es una causa muy frecuente y, a menudo, reversible: fármacos antihipertensivos, diuréticos, alfabloqueantes, algunos antidepresivos tricíclicos y la levodopa usada en el Parkinson pueden favorecerla.
  • Reposo prolongado en cama, que desentrena el reflejo por falta de uso.
  • Diabetes y otras neuropatías que afectan al sistema nervioso autónomo, que es quien coordina toda la respuesta.
  • Enfermedad de Parkinson, que puede afectar directamente a ese mismo sistema nervioso autónomo.

Por qué importa

El riesgo principal, sobre todo en personas mayores, son las caídas, con consecuencias que van del susto a una fractura de cadera, especialmente grave a partir de cierta edad. Es, precisamente, uno de los motivos por los que las guías europeas relajan los objetivos de tensión en personas mayores frágiles o con varias enfermedades: bajar demasiado la tensión con tratamiento aumenta el riesgo de hipotensión ortostática y, con ella, el de caídas. Puede leer más sobre esta lógica en presión arterial y edad.

Cómo se comprueba, también en casa

El diagnóstico se basa en una medición sencilla que puede hacer usted mismo con un tensiómetro de brazo, siguiendo estos pasos:

PasoQué hacer
1Túmbese y descanse al menos cinco minutos antes de medir.
2Mida la tensión estando tumbado y anote el resultado.
3Póngase de pie sin apoyarse, si puede, y mida al minuto de haberse levantado.
4Mida de nuevo a los tres minutos de estar de pie.
5Compare: una caída de 20 mmHg o más en la sistólica, o de 10 mmHg o más en la diastólica, respecto a la lectura tumbado, es compatible con hipotensión ortostática.

Anote también si nota síntomas en cada momento de la prueba, no solo las cifras; esa información es tan útil para el médico como los números. Los mismos principios de una medición correcta en casa se aplican aquí: brazo apoyado a la altura del corazón, sin hablar, sin haber tomado café ni haber fumado justo antes.

Qué ayuda en el día a día

  • Levantarse por etapas: de tumbado a sentado, esperar unos segundos, y de sentado a de pie, en vez de incorporarse de golpe.
  • Cruzar las piernas y tensar los músculos de piernas y abdomen justo antes y al ponerse de pie, lo que ayuda a empujar la sangre de vuelta hacia el corazón.
  • Hidratarse adecuadamente a lo largo del día.
  • Elevar el cabecero de la cama unos centímetros, lo que reduce la caída al levantarse por la mañana.
  • Medias de compresión, si el médico las recomienda, para dificultar que la sangre se acumule en las piernas.
  • Evitar comidas copiosas en hidratos de carbono y el alcohol, que favorecen la caída de tensión tras comer y al levantarse.
  • Revisar la medicación con su médico, sin suspender ni cambiar nada por cuenta propia: si un fármaco está contribuyendo, es él quien debe valorar el ajuste.

Para seguir

Si los mareos al levantarse son frecuentes, especialmente si ha habido algún desmayo o casi desmayo, coménteselo a su médico y lleve consigo el registro de mediciones tumbado y de pie; es la información que más ayuda a orientar la causa. Puede apoyarse en esta guía sobre la tensión baja en general y en nuestro comprobador de valores para interpretar cada lectura.