Se mide la tensión al levantarse y le sale 148/92. Se la vuelve a medir por la tarde, tranquilo en el sofá, y le sale 126/78. No se ha estropeado el aparato ni ha hecho nada mal: así funciona la presión arterial.
La tensión tiene horario
La presión arterial sigue un ritmo circadiano bastante marcado, con una forma característica que se repite día tras día:
- Durante el sueño baja entre un 10 % y un 20 % respecto a los valores diurnos. Es el punto más bajo de las veinticuatro horas.
- Entre las 4 y las 6 de la madrugada empieza a subir, todavía dormido, anticipándose al despertar.
- En las dos primeras horas tras levantarse alcanza su pico. Es el famoso «pico matutino», y puede suponer entre 20 y 40 mmHg más que durante la noche.
- A media mañana y por la tarde se estabiliza en una meseta.
- Al anochecer vuelve a descender de forma progresiva.
Ese pico matutino no es casual: coinciden el aumento de cortisol, la activación del sistema nervioso simpático y el paso de estar tumbado a estar de pie. Y no es un detalle anecdótico —los infartos y los ictus se concentran estadísticamente en esa franja horaria.
El descenso nocturno importa
Según cuánto baje la tensión durante la noche, se describen distintos perfiles:
| Perfil | Descenso nocturno | Qué implica |
|---|---|---|
| Dipper (normal) | 10–20 % | El patrón esperable |
| Non-dipper | Menos del 10 % | Más riesgo cardiovascular; frecuente en apnea del sueño, diabetes y enfermedad renal |
| Riser | La tensión sube de noche | El perfil de peor pronóstico |
| Extreme dipper | Más del 20 % | Puede asociarse a hipoperfusión nocturna en personas mayores |
Esto no se puede evaluar en casa: haría falta medirse mientras duerme. Es precisamente para lo que existe el registro de 24 horas (MAPA), que mide automáticamente día y noche.
Todo lo demás que la mueve
Además del ritmo diario, hay factores puntuales que desplazan una medición concreta varios mmHg:
| Situación | Efecto aproximado en la sistólica |
|---|---|
| Hablar durante la medición | +10 a +15 mmHg |
| Vejiga llena | +10 a +15 mmHg |
| Estar en la consulta del médico | +10 a +30 mmHg |
| Café en la hora previa | +5 a +10 mmHg |
| Tabaco en los 30 minutos previos | +5 a +20 mmHg |
| Piernas cruzadas | +5 a +8 mmHg |
| Frío | +5 a +10 mmHg |
| Después de comer | −5 a −10 mmHg |
| Tras 30 minutos de ejercicio aeróbico | −5 a −8 mmHg, durante horas |
Sume dos o tres de estos y ya tiene explicada una diferencia de 30 mmHg entre dos mediciones del mismo día sin que pase absolutamente nada raro. La lista completa, con cómo evitarlos, está en los diez errores al medir la tensión.
La consecuencia práctica
Si la tensión varía tanto, una medición aislada no puede clasificar a nadie. Por eso ninguna guía diagnostica hipertensión con un número suelto, y por eso todas recomiendan lo mismo:
Medir mañana y noche, dos veces seguidas cada vez, durante varios días, y quedarse con la media descartando el primer día.
Medir siempre a la misma hora es lo que hace comparables las mediciones entre sí. Una tomada al levantarse y otra después de cenar no miden lo mismo, aunque el aparato sea idéntico. El procedimiento completo está en el protocolo de automedición.
¿Cuándo medir, entonces?
Por la mañana: antes del desayuno y antes de tomar la medicación si toma alguna, tras cinco minutos sentado. Captura el pico matutino, que es la franja de más riesgo.
Por la noche: antes de cenar, o al menos dos horas después de la última comida, y sin haber tomado alcohol.
Las dos juntas dan una imagen razonable del día. Si guarda esas mediciones en el diario, verá la evolución y podrá llevar una hoja ordenada a la consulta, que vale mucho más que un número recordado de memoria.