Hay personas cuya tensión se dispara en cuanto entran en una consulta y es perfectamente normal en casa. Y hay otras a las que les pasa exactamente lo contrario. Ninguno de los dos casos es raro, y los dos cambian el diagnóstico.
Hipertensión de bata blanca
Se define así: tensión alta en la consulta y normal fuera de ella, medida con un registro domiciliario o de 24 horas.
Afecta a alrededor del 15–20 % de las personas a las que se detecta tensión alta en consulta. Es más frecuente en mujeres, en personas mayores y en quienes nunca han tomado tratamiento antihipertensivo.
No es nerviosismo consciente. La mayoría de quienes lo presentan no se sienten especialmente angustiados en la consulta: es una respuesta de alerta automática, del sistema nervioso simpático, que ni se percibe ni se puede controlar a voluntad. Decirle a alguien que se relaje no sirve de nada, entre otras cosas porque no está tenso.
Puede suponer 20 o 30 mmHg de diferencia. Alguien que en consulta marca 152/94 puede tener en casa una media de 128/80.
¿Es inofensiva?
Menos de lo que se pensaba hace veinte años. No conlleva el riesgo de una hipertensión establecida, pero tampoco equivale a tener la tensión normal: quienes la presentan desarrollan hipertensión sostenida con más frecuencia que la población general.
La conducta habitual no es tratar con fármacos, sino vigilar: medir en casa de forma periódica y cuidar los factores de estilo de vida.
Hipertensión enmascarada
Es el fenómeno inverso, y bastante más preocupante: tensión normal en la consulta y alta fuera de ella.
Afecta en torno al 10–15 % de la población adulta y es especialmente traicionera, porque la persona sale de la consulta convencida de que está bien mientras su tensión real, la de las otras veintitrés horas del día, está elevada.
Es más frecuente en:
- Hombres jóvenes o de mediana edad.
- Personas con trabajos estresantes: la tensión sube en el trabajo, no en la consulta.
- Fumadores y consumidores habituales de alcohol.
- Personas con apnea del sueño.
- Diabéticos y personas con enfermedad renal crónica.
Su riesgo cardiovascular se parece al de una hipertensión sostenida, no al de una tensión normal. De ahí que detectarla importe tanto.
Las cuatro combinaciones posibles
| Normal en casa | Alta en casa | |
|---|---|---|
| Normal en consulta | Normotensión | Hipertensión enmascarada |
| Alta en consulta | Bata blanca | Hipertensión sostenida |
Con una sola medición en consulta es imposible saber en cuál de las cuatro casillas está usted. Hacen falta las dos columnas.
Cómo se distinguen
Solo hay dos formas, y ambas consisten en medir fuera de la consulta:
Automedición en casa (AMPA)
Su propio tensiómetro, mañana y noche, dos medidas cada vez, durante al menos tres días y mejor siete. Es accesible, barata y suficiente en la mayoría de los casos. El protocolo detallado.
Registro de 24 horas (MAPA)
Un aparato que mide automáticamente cada 20–30 minutos durante un día completo, incluido el sueño. Es la referencia, y la única forma de valorar el descenso nocturno. Cómo funciona.
Los umbrales son distintos fuera de la consulta
Esta es la parte que más se pasa por alto. Como fuera de la consulta la tensión sale más baja, los umbrales se ajustan:
| Método | Umbral de hipertensión |
|---|---|
| Consulta | 140/90 mmHg |
| Automedición en casa (media) | 135/85 mmHg |
| MAPA, media de 24 horas | 130/80 mmHg |
| MAPA, media diurna | 135/85 mmHg |
| MAPA, media nocturna | 120/70 mmHg |
Comparar una media domiciliaria con el umbral de 140/90 es un error frecuente: una media de casa de 137/86 no está «casi bien», está por encima del umbral que le corresponde.
Qué hacer
Si le han dicho alguna vez que tiene la tensión alta, mida en casa antes de aceptar el diagnóstico. Y si le han dicho que la tiene bien pero pertenece a alguno de los grupos de riesgo de hipertensión enmascarada, mida igualmente en casa antes de darlo por bueno.
En ambos casos, llegue a la consulta con una serie de mediciones anotadas. Puede guardarlas en el diario e imprimir una hoja ordenada; es mucho más útil para su médico que un número suelto recordado de memoria.